La rueda lleva ya girando un buen tiempo, antes de que empezaras tu a andar. Puedes elegir intentar pararla, subirte a ella y girar al mismo ritmo, o marcar tu ritmo en equilibrio. Hagas lo que hagas, lo que ya ha rodado, rodado quedará.
Lo que hizo fue criminal sólo en la medida en que lo define como criminal un estado que es por sí mismo criminal y cometerá crueles agresiones en cualquier lugar del mundo a fin de preservar la distribución desigual de la riqueza y las instituciones opresores de la clase dominante.
"Quienes tuitean sin cesar, es sabido, son personas megalomaniacas y narcisistas, es decir, gravemente acomplejadas. No soportan el vacío, ni siquiera la quietud o la pausa. Un minuto sin la ilusión de que el universo les presta atención es uno de depresión o de ira. Precisan estar en el candelero a cada instante, y los instantes en que no lo están se les hacen eternos, luego vuelven a la carga. Hay millones de desgraciados que, por mucho que se esfuercen y tuiteen, siguen siendo tan invisibles e inaudibles como si carecieran de cuenta en esa red"
Como si de un recorrido que se ve a través de las ventanas de un tren, cuando es el paisaje él que se mueve y el tren él que permanece en reposo, los personajes borrosos emergen de su propia energía, mientras que los reales si diluyen en un plano secundario, reconociendo que hay mas cosas en la vida que el ombligo de cada uno.
Resulta al menos alentador que siga habiendo voces objetoras, de esas que en muchas ocasiones claman más con el corazón que con la razón. Pero es que somos seres viscerales, al fin y al cabo. El equilibrio es frágil, pero resiliente.
La feria de las estrellas se reunió esa noche para decidir si debían mostrar a los humanos sus lágrimas.
No todas caen en saco roto, dijo una. Sin embargo, aquella, la estrella rebelde dijo que no lloraría mas. Bajaría a la tierra para luchar por lo que merecía la pena.
Entramos en un periodo de absurdez. Cuando Buñuel y sus contemporáneos se juntaban en un café para hablar del surrealismo, ya sabían que éste era la verdadera realidad. Eran unos genios que vivían, y dejaban vivir.
Por eso se pudieron permitir el lujo de ser inflexion estando al margen. Excepto de ellos mismos.
He terminado por decidir que para mi la palabra del año (del presente, de los pasados, y de los que han de venir) es "LEGADO",
pero en su derivación del latínlegātum.
Me guardo mis pensamientos para mi Tratando de dejar un legado inmaterial Aquí, en las notas, en los actos para forjar la mirada y los posos del futuro
El 30 de Noviembre del 2016 el periódico El País recogió en un breve eco el premio otorgado a dicho diario por la revista Cambio 16, reconociendo su labor en el ámbito de la comunicación.
Como nota al margen, tratando de encontrar el significado de posverdad, descubro que es un palabro que ha venido al español, [lo han traído a rastras] de la construcción inglesa post-truth (palabra del año 2016 según Oxford Dictionaries...), y que si bien en ingles le han dado el contexto que hayan considerado oportuno, ya que son ellos [la intelectualidad anglosajona] los que lo han inventado, en español es bastante postizo.
Cerrando la nota al margen, en dicho articulo el sr. J.L Cebrián ha apelado al “periodismo profesional y bien hecho”. En la edición on-line de El País de hoy, se recogen las siguientes entradas (tengo reticencia a usar la palabra noticia en este caso):
Khalil Rafati, de yonqui a rey de los zumos (Dentro del apartado de Confidencias. Audaces. Es un articulo traducido. 2016 New York Times News Service. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
[...] y algunas más.
Cuando Cal McCaffrey (Russell Crowe) advierte a su colega Della Frye (Rachel McAdams), sobre la basura del Blog del Capitolio, en La sombra del poder, se empiezan a percibir los destellos del que sabe sobre periodismo profesional y bien hecho.
Triste que tenga que apelar a una película, pero ahi es donde hago que mis pensamientos vayan cuando encuentro un articulo como el de "Por qué los humanos perdieron el hueso del pene" en el cada vez más blog de El País, que no edición digital de un periódico.
En un entorno donde el periodismo profesional y riguroso está absolutamente expectante en cual será el próximo tuit de Donald Trump para poder publicarlo, y así "hacer" una noticia, existe el riesgo de que la post-truth o posverdad dé paso a un diluido post-journalism o posperiodismo, o post-news o posnoticia. Al fin y a cabo, son el cuarto poder, y ya no hará falta un El País para hacer periodismo. Cualquiera puede hacerlo, cualquiera lo hace en (pos)verdad.
Voy a ver esta noche por segunda vez Spotlight, y Todos los hombres del presidente.
Rompiendo los sobres de todas las cartas acumuladas, sin abrirlas, sin importarle lo que pudieran contener, decidía que no tenía obligación alguna de leer lo que algunos se seguirían empeñando que leyera, invadiendo su tiempo, distrayendo sus energías de la única carta que esperaba con la paciencia que sólo pueden dar las ansias de saber que algún día esa carta llegará, manuscrita, sincera, perfumada, dentro de una botella que fue arrojada al mar por las lágrimas de la noche, perseidas que rasgaron su manto y desnudaron su alma habiendo de olvidar que lo que es bello permanece, y que también la humanidad sobrelleva el peso de la belleza.
Ocurre que con frecuencia las personas ocultamos varias moralidades en nuestro interior. Dependiendo de las circunstancias dejamos ver una u otra. Es como si tuviéramos una colección variopinta de tarjetas de visita de nosotros mismos, las cuales vamos repartiendo a las diferentes personas que se cruzan en nuestras vidas.
Lo fascinante del tema, es que nuestros registros son capaces de guardar la memoria sobre todas estas personas, a las cuales damos trato con el rasero que [nosotros juzgamos] se merecen...
No le respondí. Mi corazón latía con un único tema: anhelaba con urgencia estar en cualquier otra parte. Sencillamente, no quería estar allí. Me sentía muy deprimido. No era el momento oportuno para recordar frases de John Stuart Mill, pero de todos modos las recordé. Eran algo así: "La tarea de los espíritus nobles en una época en que a la mayoría de nosotros se nos encargan trabajos triviales y despreciables... bla bla bla". En fin, la única cosa valiosa en estos trabajos despreciables es el espíritu con que se realizan.